Capítulo 22 de 27
Un acompañante de incógnito y el príncipe azul en el autobús escolar
Yetzirah iba en el autobús rumbo a la escuela muy quitada de la pena, sin saber lo que le esperaba, ni siquiera le pasaba por la cabeza la venganza que su hermanastra estaba fraguando en su contra. De pronto, decidió abrir la mochila para buscar algo en ella y para su sorpresa Kaled venía dentro de ella.
—¡Kaled, qué haces aquí! —exclamó la joven profundamente sorprendida.
Al ver que todos los demás jóvenes que viajaban en el autobús volteaban a verla desconcertados, bajó la voz de forma susurrante para reprender a su michi:
—¿Qué haces aquí, Kaled?
—Me aseguro de que cumplas tu promesa de enfocarte en buscar la forma de revertir el hechizo que lanzaste en mí, condenándome a vivir en el cuerpo de un michi al que no puedes querer como hombre, sino únicamente como mejor michi-amigo.
—¿Te has vuelto loco? Ahorita no tengo tiempo de pensar en andar buscando hechizos, voy a la escuela, a la escuela se va a estudiar no a hacer magia o hechicería. Ni siquiera sé si permiten entrar con gatos allí.
—Yo no sé, Yetzi, tú prometiste algo y me lo tienes que cumplir. Para ti es muy fácil porque eres un humano de sólo 16 años de vida, pero yo soy un alma atrapada en este cuerpo de michi por más de 500 años.
Yetzirah iba tan concentrada en la discusión con su gato que no se percató cuando el autobús se detuvo para dar parada y que subiera su media hermana. La cual una vez arriba del transporte escolar, lo primero que hizo fue buscar a Yetzirah con la mirada, y una vez que la ubicó se dirigió a ella dispuesta a humillarla públicamente frente a todos.
—No me digas, déjame adivinar, estás hablando con tu gato corriente y naco. ¿En verdad crees que él puede escucharte? ¿De qué manicomio te escapaste, querida? Los… —la humillaba Camila frente a todos, cuando de pronto una voz grave y sexymente varonil detrás de ella interrumpió su discurso diciendo:
—¡Qué tierna, hablas con tu gatito!
Era Aidan, el hombre más asediado por todas las mujeres de aquel colegio, incluyéndose a ella misma. Al parecer Camila también andaba algo distraída, que no se percató de que él había subido al autobús apenas una cuadra después de ella.
Al instante todo su plan de vengarse de Yetzirah pareció colapsar al ver allí junto detrás de ella a su crush, era evidente que no se permitiría dar un espectáculo ante él. En realidad la venganza que había pensado llevar a cabo en contra de su hermanastra no tenía nada que ver con su gato, era mucho peor, pero la presencia de Aidan arruinó sus planes.
Y todo empeoró cuando Aidan decidió sentarse en el asiento de al lado junto a Yetzirah, y hacerle el cumplido de lo lindo que era su gato y su actitud de tratarlo con esa dulzura de conversar con él.
Camila rabiosa permaneció de pie allí junto a ellos y con impotencia apretó los dientes y los puños de sus manos. Resignada a guardarse su venganza, recorrió rápidamente con la mirada todo el autobús para buscar un asiento desocupado donde sentarse.
Para su mala suerte, los únicos asientos desocupados ya tenían en el de al lado a una persona sentada, los becados, eso implica que tendría que colocarse muy cercas junto a uno de ellos si no quería ir parada durante todo el trayecto que todavía faltaba para llegar al colegio.
Definitivamente ese era el peor día de la vida de Camila, o al menos en su mente juvenil y frívola ella así lo concebía. No pudo vengarse de la ofensa de su hermanastra, le tocó sentarse al lado de la prole, como ella llamaba a los pobres. Y la gota que derramó el vaso, el hombre de sus sueños se sentó junto a Yetzirah habiendo tantos otros asientos desocupados, y para rematar, le hace un cumplido.
Los celos y la rabia se apoderaron de Camila y quería gritar, llorar y patalear. Y eso era lo que más la atormentaba, la impotencia de tener que guardar prudencia y mostrar serenidad y paciencia cuando eso era lo que menos le sobraba.
Por su parte Yetzirah también estaba al borde de un colapso emocional. Su discusión con Kaled interrumpida, la presencia de su hermana en ese autobús y, sobre todo, la presencia de ese chico de portada de revista sentado en el asiento a un lado de ella.
Evidentemente había quedado por completo hechizada ante sus encantos físicos, y ni qué decir del cumplido tan amable que le había hecho. Su corazón palpitaba aceleradamente dentro de su pecho, y tenía miedo de que aquel joven tan apuesto pudiera darse cuenta de aquel nerviosismo que en ella había provocado.
No obstante, las preocupaciones de Yetzirah eran infundadas, en realidad Aidan sólo le había prestado atención para hacerle el cumplido, pues enseguida, apenas se había sentado a su lado, procedió a sacar su celular y quedar absorto mirándolo.
Por su parte Kaled sí se estaba dando cuenta de todas aquellas emociones encontradas que ese joven había causado en Yetzirah, su eterna amada. Los celos le corrían la piel, pero no podía decir nada, tenía que guardar las apariencias de ser un gato normal para no meter en aprietos a su ama.
Pero quienes sí podían hablar en aquellos momentos de profunda tensión para muchos, fueron todos los demás pasajeros que viajaban en ese transporte escolar. Quienes sin menor reparo comenzaron a murmurar entre ellos, sólo se escuchaba el cuchicheo de sus voces por todos lados del autobús.
—¿Qué está sucediendo el día de hoy?, parece como si en el trayecto nuestro autobús hubiera cruzado un agujero de gusano y quedamos atrapados en otra dimensión —preguntó retóricamente Nolan a sí mismo y a su inseparable amiga Nadia que viajaba en el asiento de al lado junto a él.
—Por primera vez en la vida estoy de acuerdo contigo, acaban de suceder cosas extrañas —asintió Nadia sin poder salir de su estada de estupefacción.
—¿Estás viendo lo mismo que yo veo, Nadia?
—Sí, y mi razón lógica no puede dar crédito a lo que está sucediendo. Primero sube una extraña a este autobús, aunque hasta aquí todavía pudiera decirse que hay un poco de objetividad: bien puede ser de nuevo ingreso.
Pero lo que aconteció después de ver a los dos reyes y amos del universo de la opulencia y la belleza. Los top uno del colegio toman el autobús escolar junto a los becados, cuando su posición económica les puede dar hasta para llegar a la escuela en jet privado.
—¡Esto jamás había pasado!
—Quizás esta serie de acontecimientos denotan una crisis económica a nivel mundial y el inicio de la Tercera Guerra Mundial.
—¡Tal vez es la señal de que el final de los tiempos está cerca!
—Y la chica nueva trae un gato negro en su mochila, los gatos negros son señal de mal agüero.