Sinopsis

Mi Crush es un Michi

Capítulo 16 de 27

El joven del Uber coquetea con Yetzirah y Kaled arde en celos

—¡Hola, buen día! —saludó amablemente Yetzirah al joven del Uber—. Gracias por aceptar hacer el servicio con mis 14 gatitos, ya llevaba rato en la aplicación y ningún conductor quería aceptar, decían que los animales no eran bienvenidos en sus unidades. 


—No tienes nada que agradecer, a mí también me gustan mucho los gatitos y en mi auto siempre son bienvenidos —respondió el joven de apenas 18 años mientras ayudaba a la joven a subir el equipaje y los gatos a su auto.


Una vez ya todos arriba del carro, el conductor se dispuso a recorrer el trayecto indicado por la aplicación.


—¿Vas a trabajar en ese domicilio? —preguntó el chico a Yetzirah tratando de hacer conversación.


—No, bueno sí. Ay, da igual, no es algo importante.


—Perdón, espero no haberte incomodado. Sólo deseaba romper el hielo, normalmente trato de ser así amable con mis pasajeros, conversar con ellos. No me lo vayas a tomar mal, por favor. 


—No te preocupes, no he pensado nada malo. Está bien, no hay problema.


—La zona a donde te llevo es de personas muy fifis, no tengo nada en contra de ellos la verdad, pero es sólo que rara vez piden servicios para esos rumbos. Por eso me cayó de raro el servicio, incluso las personas como tú que van a trabajar allí no toman Uber, por lo regular prefieren los taxis. No es que tenga tampoco algo en contra de los taxistas, verdad. Es que… Lo lamento, en verdad no sé ni lo que digo, creo que sólo estoy cantinfleando disparatadamente. Estoy un poco nervioso.


—Sí, ya lo noté. No tienes por qué, en verdad, te juro que no te estoy juzgando. Pienso que eres un chico muy amable, no me cansaré de agradecerte que me hayas aceptado trasladar con todo y mis gatos.


—Podrías agradecerme aceptando una invitación a comer. Perdón, por mi atrevimiento, es que eres muy linda, no pude evitarlo. Soy tan torpe, olvida lo que he dicho, por favor, no sé en qué estaba pensando. Perdón, perdón, perdón.


—Tranquilo, no pasa nada. Prometo que ya lo olvidé, no he escuchado nada, lo juro.


—Gracias, Yetzirah.


—De nada, Gael.


—No quiero que vayas a pensar que siempre soy así de lanzado con las chicas, no soy así, en verdad lo juro. Pero es que no sé que me ha pasado el día de hoy, tú eres amable y linda. Desde que te vi yo…


En ese momento el michi Kaled, que estaba en brazos de Yetzirah en el asiento trasero, saltó hacia el asiento del copiloto e hizo pipi encima de él. Todo parecía ser una rabieta de celos.


—¡Oh, por Dios, Kaled! ¿Qué has hecho? ¡Qué pena contigo Gael!


—No, no está bien, no hay problema, no te preocupes. No lo regañes, es sólo un lindo gatito —dijo el conductor al momento que sacaba una toallita húmeda de la caja que llevaba en la guantera del auto y comenzaba a limpiar la pipi que Kaled había dejado en el asiento.


Mientras Yetzirah sumamente apenada cogía a Kaled con sus manos y lo sujetaba fuerte contra su pecho. Ella sabía que no había sido un simple accidente, aunque Gael ni siquiera imaginaba la verdadera identidad de aquel Michi y su vínculo humano con la jovencita. 

—Es suficiente, Kaled, has sido un gato muy malo. Estoy muy indignada contigo, no sabía que tenías tan malos modales. Nada justifica la falta de respeto que acabas de tener con Gael, que tan amablemente ha accedido a llevarnos en su unidad. Estoy muy decepcionada de ti, muy, pero muy decepcionada.


Kaled sólo la miraba con profundo arrepentimiento, pero no podía pedir perdón con palabras puesto que Gael estaba allí presente. No era muy recomendable que aquel extraño se enterara de su secreto.


—No, en verdad no hay problema, tranquila linda. Es tan sólo un gatito estoy seguro de que no era su intención molestar a nadie. 


—No, Gael, no es tan simple como parece.


—Sí claro que lo es, míralo desde esta perspectiva, esa era una de las razones por las que mis compañeros no quisieron tomar tu servicio. Es común que sucedan estas cosas cuando transportas animales, y si yo acepté llevarte es porque definitivamente este tipo de accidentes no representan ningún inconveniente para mí. Una limpiadita al auto y quedará como nuevo.


—Gracias, Gael, es muy amable de tu parte.


—No, no tienes nada que agradecer, lo hago de corazón.


—Nuevamente gracias, y para que no quede duda de lo agradecida que estoy contigo por no tomar a mal las actitudes groseras de mi gato, voy a aceptar tu invitación a comer —dijo esto Yetzirah mientras miraba a los ojos a Kaled de forma vengativa, era una forma de castigarlo, pues sabía que eso le incomodaría demasiado.


—¡Oh, no puedo creer lo que he escuchado! ¿En verdad estás aceptando mi invitación?


—Sí, Gael, para mí será un placer salir a comer contigo, platicar y conocernos más. Se nota que eres un muchacho de nobles sentimientos y buenas intenciones. De igual forma, yo soy una mujer soltera y sin compromiso alguno, así que no veo ningún inconveniente para que tú y yo nos demos la oportunidad de convivir un poco más —decía todo esto sin dejar de ver a Kaled fijamente a los ojos. 


—En verdad aprecio mucho tus palabras y el concepto tan lindo que tienes de mí con tan sólo unos cuantos minutos de conocernos.


—Yo siento como si te conociera desde siempre, Gael, no sé cómo explicarlo, como si fuéramos almas viejas…


—¡Basta ya, suficiente! ¿No te das cuenta de que me lastimas? —reprochó Kaled sin importar ya que Gael lo pudiera oír.


—¿Perdón? ¿Quién ha dicho eso? —preguntó Gael sin poder dar crédito a lo que había escuchado.