Sinopsis

La Leyenda del Espantasuegras

Capítulo 3 de 3

El último sonido

Con el tiempo, nadie volvió a acercarse a la casa de Doña Jacinta.

La casa quedó abandonada.

Pero una noche, un niño llamado Tomás escuchó el sonido desde su habitación.

Fiuuuuuuuuu…

Su madre le dijo que no saliera.

—No mires por la ventana.

Pero Tomás no pudo resistir la curiosidad.

Se acercó lentamente.

En el patio había un espantasuegras.

Se movía solo.

No había viento.

Entonces, una figura apareció detrás de él.

Era una mujer anciana.

Tomás reconoció su rostro.

Era Doña Jacinta.

La mujer levantó lentamente la mano y señaló hacia la puerta.

En ese momento, el espantasuegras volvió a sonar.

Fiuuuuuuuuu…

Tomás cerró los ojos.

A la mañana siguiente, su familia encontró su habitación vacía.

Solo había una cosa sobre su cama.

Un pequeño espantasuegras de colores.

Desde entonces, los habitantes del pueblo cuentan que, cuando un espantasuegras suena solo después de medianoche, no debes salir a buscarlo.

Porque si lo haces…

el siguiente sonido podría ser el de tus propios pasos alejándose para siempre.