Sinopsis

La Leyenda del Espantasuegras

Capítulo 1 de 3

La casa del camino

En un pequeño pueblo rodeado de montañas vivía una mujer llamada Doña Jacinta. Su casa se encontraba al final del camino, lejos de las demás viviendas.

Era una mujer reservada. Casi nunca hablaba con los vecinos y solo salía al pueblo para comprar comida.

Sin embargo, había algo que todos conocían de ella: su extraño espantasuegras.

Lo tenía colgado en la entrada de su casa. Era viejo, de colores desteñidos y tenía un pequeño silbato que sonaba cada vez que el viento soplaba.

Pero los vecinos aseguraban que, algunas noches, el espantasuegras sonaba aunque no hubiera viento.

—No se acerquen a esa casa después de medianoche —decía Doña Jacinta.

Una noche, un joven del pueblo llamado Mateo decidió no hacer caso.

Mientras regresaba a su casa, escuchó un sonido extraño.

Fiuuuuuuuuu…

Mateo se detuvo.

El sonido venía de la casa de Doña Jacinta.

Se acercó lentamente.

La puerta estaba abierta.

—¿Doña Jacinta? —preguntó.

Nadie respondió.

Entonces, desde el interior de la casa, volvió a escucharse el sonido.

Fiuuuuuuuuu…

Mateo entró.

Y nunca volvió a salir.