Sinopsis

El lame cazuelas

Capítulo 3 de 3

La Batalla del Fondo de Barro

El silencio en la cocina era sepulcral. Los ayudantes de cocina contenían la respiración. Doña Gertrudis cruzó los brazos, escéptica.

Bernardo se aproximó a la bestia: una cazuela de noventa centímetros de diámetro, aún echando vapor. Se arremangó las camisas, inspeccionó el terreno y flexionó el cuello.

—Un ángulo de inclinación de $45^\circ$ —murmuró Bernardo, apoyando la cazuela sobre su borde—. El ataque debe ser preciso.

Empezó con toques suaves, evaluando la textura. La costra de mole estaba firme, sazonada con chile mulato, ajonjolí tostado y un toque de chocolate amargo.

Táctiva 1: El Raspado de Borde. Bernardo rodeó el perímetro con rapidez. La gente contenía el aliento.

Táctica 2: La Extracción Profunda. Con la precisión de un cirujano, atacó el centro, donde el espejismo del chocolate quemado amenazaba con amargar la experiencia. Pero Bernardo no era un novato. Usando un movimiento helicoidal perfecto, logró separar lo crujiente de lo ahumado sin perder el toque de sazón.

En cuestión de tres minutos, un sonido limpio resopló en la estancia: ¡Swoosh!

Bernardo se erigió, se limpió la comisura de los labios con la manga y dio un paso atrás. La cazuela deslumbraba. No quedaba un solo rastro de mole. Se podía ver el barro limpio, reluciente, pulido al vacío.

Doña Gertrudis se acercó, desconfiada. Pasó un dedo blanco por el fondo de la cazuela. Salió impoluto. Miró a Bernardo, luego a la cazuela, y finalmente suspiró.

—Muchacho... no sé si darte una medalla o prohibirte la entrada a la parroquia para siempre.

—Con un plato de frijoles refritos para el camino me doy por bien servido, doña —respondió Bernardo con una reverencia.